“Esto es una fiesta de 25 días las 24 horas”

Para todo padre, cuando se acercan los 15 años de nuestros hijos es claro que debemos tomar decisiones con respecto a cómo será el agasajo para que vivan algo inolvidable.

Recuerdo que mi primer contacto con Odile Travel fue en el año 1998, cuando unos amigos ya estaban cerca de enfrentarse al hecho de que su hijo Nicolás viajaría por sus 15 años. En aquel entonces, la madrina de Nico le había regalado un viaje a Bariloche.

Por las características de Nicolás, realmente no parecía una buena idea la ida a Bariloche ya que a él no le gustaba mucho salir de noche a bailar. Si bien mi primera hija tenía tan solo 1 año y aún ni pensábamos en el festejo de su 15, por otras familias ya conocíamos la existencia de Odile. Fue en un almuerzo que le sugerimos a los padres de Nico que en vez de mandarlo a Bariloche que apostara a brindarle la experiencia de conocer Disney.

Por supuesto que en el medio estuvieron los miedos propios de dejar ir un hijo a otro país solo, con personas desconocidas. Como no podía ser de otra manera, Nicolás vivió en Julio de 1999 una experiencia sumamente placentera que nos relató con lujo de detalles en la vuelta de Montevideo. Pilar, nuestra hija mayor, iba creciendo y se acercaba el momento de tomar la decisión de que hacer cuando tenga la edad.

Comenzamos a estudiar distintas ofertas, pero lo que iba tomando ventaja en ese momento era la posibilidad de hacer fiesta. Ya con 13 años nos decidimos por Odile, a los efectos de ir encarando los preparativos que conlleva planificar un viaje. Pilar no viajaba con amigas, pero en las diferentes reuniones de integración veíamos crecer su entusiasmo con la idea de realizar esta experiencia inolvidable.

Llegó el día de la partida, y nosotros con los miedos lógicos que ya habían sentido nuestros amigos en aquel 1999. Pilar viajó con un montón de chicos en el Teens 4. Extrañándola montones comenzamos la espera del vuelo camino a New York, recibiendo al otro día la tan ansiada llamada de “mamá, ya llegué a New York”. Nos generaba incertidumbre saber si la pasaría bien, si conviviría bien con los chicos que no conocía, si administraría bien el dinero, si se adaptaría a los coordinadores, etc. Todos esos miedos se fueron cuando recibimos una llamada que decía: “Mamá, esto es espectacular, me encanta New York”. Día a día, además de mensajes y llamadas, era reconfortante recibir los reportes a través de la página web y ver las fotos y videos en el Facebook.

En la mitad del viaje recibimos el mejor comentario de todos: “esto es mejor que una fiesta, es una fiesta de 25 días las 24 horas, los coordinadores son unos genios y están en todos los detalles. Además, los hoteles son espectaculares. ¡Gracias por aconsejarme viajar!”

Ella había viajado sola, pero a la vuelta se trajo un montón de amigos que le duran hasta el día de hoy. También, trajo nostalgia de lo vivido, la promesa de que volvería más adelante pero, por sobre todas las cosas, trajo madurez. El viaje le cambió la vida.

En el año 2001 nació Emilia, nuestra segunda hija. Ella vivió de cerca toda la experiencia de Pilar a los 10 años, y ahí mismo resolvió que a sus 15 festejaría viajando. Por lo tanto, ella partió feliz en el Teens 4 a finales de junio de 2017. Durante todo el viaje recibimos los mismos mensajes. Ella nos contaba que todo era perfecto, su ilusión de conocer Broadway, la experiencia increíble de visitar todos los parques de diversiones, las fiestas privadas, etc. Verla salir de la sala de arribos fue ver la felicidad hecha persona. Muy pocas veces vi que me pidiera sacarse una foto con alguien como su coordinador Rodrigo “Colo” Ferrari.

Ahí recibí una respuesta que no esperaba escuchar: “mamá, yo los extrañé, pero si el viaje duraba 1 mes más me quedaba”.