Florencia Franco

Ciudad visitada: Nueva York
Programa realizado en el exterior: 8 weeks workshop en NYFA

¿Cómo llegaste al curso en la NYFA?

Fue en el 2011. Yo era estudiante de Comunicación Social en la Católica, con la idea de hacer la orientación de Realización Audio-visual. Una compañera, con la misma idea que yo, me contó sobre NYFA y entré a la web a averiguar más. Me encontré con una escuela que me daba lo que la Licenciatura no: aprender a través de la práctica, usando cámaras (o como ellos le llaman: hands-on) y haciendo cosas. Fue ahí que no lo pensé y fui directo a Odile para que me organizaran todo.

¿En qué año viajaste a hacerlo?

Viajé en enero del 2012, con 18 años, y el curso lo empecé en febrero tras hacer un curso de un mes de inglés. Hice el 8-week workshop.

¿Qué fue lo primero que te impacto de la NYFA?

La gente. El ambiente de la escuela. Solo en mi clase, tuve compañeros de Italia, Suiza, Alemania, Estados Unidos, Argentina, Brasil… ¡y hasta áfrica!. Todos con la misma idea: aprender un poco más sobre lo genial que es la industria cinematográfica. Además, en los pasillos de la escuela, en salas comunes y demás, convivías con gente de todo el mundo. Todos estudiantes, en la misma que vos, con sus historias y culturas.

¿Cuáles fueron tus primeros aprendizajes ahí?

En el workshop que realicé tenés materias desde guión, dirección de actores, luces y cámara, edición y la más importante: Director’s Craft. Te asignan a un profe que va a ser tu guía o “referente” durante el curso. El primer día ya te dan un calendario con todas las fechas para que te organices. Y es importante saber manejar las fechas para que te organices. Y es importante saber manejar bien tus tiempos. Porque estando en New York tenés mil y una cosa para hacer, y eso puede distraerte. Por eso desde un principio te dejaban claro en la escuela que se te habían terminado tus vacaciones y que estabas ahí para aprender lo más que puedas para lograr buenos resultados.

¿Ya habías hecho algún curso de cine antes?

No específicamente de cine. Había hecho un curso de fotografía analógica, otro de digital y uno de Asistencia de Cámara. Pero lo bueno es que NYFA no te pide experiencia alguna. Te exigen lo que podés dar; obviamente, cuanto más sabés de antemano, más podés aprovechar las herramientas que NYFA te brinda. Es importante ir con ideas o guiones planeados desde acá, eso te sirve pila.

¿Cuánto duró?

Mi curso duró dos meses. Y creo que es lo mínimo que podés hacer. Justo una amiga de Brasil que había sido compañera mía en el curso de inglés previo a NYFA se anotó en el de 4 semanas, y no quedó satisfecha. Hacés casi lo mismo, pero tenés menos tiempo y vas a mil. En el de 8 semanas, sí, también te exigen, pero tenés más tiempo entre proyecto y proyecto.

¿Aprendiste algo esencial?

Cuando volví mi familia y amigos me preguntaron del viaje, y lo que les dije a todos fue que mi mayor aprendizaje es lo importante que es HACER COSAS. Antes del viaje, yo tenía mi cámara profesional de fotos, pero si la oportunidad de algún trabajo o actividad no se me presentaba, yo no era de salir y experimentar, probar cosas y ver que salía. Y eso es algo que muchos de mis compañeros, más que nada los europeos, hacían todo el tiempo. Un profesor nos dejó claro desde el principio: “NO IMPORTA EL FORMATO EN QUE FILMES”. No importa si no tenés la mejor cámara o equipos superprofesionales. Lo importante es tener ideas, querer contar cosas y hacerlo.

¿En qué detalles veías la calidad de la escuela?

Un extra que NYFA tiene, y que acá en Uruguay por ejemplo es impensable: filmar con película de cine analógica. Todos los ejercicios los hacíamos con película de 8mm y al otro día ya estaba pronto el footage, revelado y pasado a digital.

¿Y la vida en NYC?

Muy dinámica. Si bien era invierno y hacía frío, no tuve ningún problema en pasear y hacer cosas “de turista”. El primer mes solo tenía clases de inglés, y por eso tenía un poco más de tiempo libre. Si bien ya había estado en New York antes (en el viaje de 15 con Odile), era distinto: tenía libertad de horarios y podía hacer lo que yo quisiera en el momento que a mí me gustara. Me quedé en una residencia de estudiantes en el Upper West Side. La residencia era normal, pero lo mejor era la cantidad de chicos y chicas, todos jóvenes y con ganas de aprender. Muchos de mis compañeros de NYFA se quedaban ahí, pero habían muchos otros que estaban en New York estudiando danza o teatro. La cocina y el comedor común era como una constante obra de Broadway, todos cantaban y actuaban, era muy divertido. Hice muchos amigos. Desde el primer día de clase de inglés hasta el último en NYFA. Y de todas partes del mundo. La primera noche salí a cenar con una amiga italiana, un coreano y una brasilera. Lo bueno es que al ser todos estudiantes, estás ahí en la misma, y a todos les copa salir y hacer algo.

¿En qué está tu carrera?

Con respecto al cine y la fotografía, ahora trabajo freelance desde mi casa, con proyectos independientes. De a poco sigo aprendiendo, incluso acá en Uruguay que las oportunidades son muy limitadas. Sigo con la idea de que hay que salir a ver el mundo y todo lo que hay más allá.