Isabel Erro

Ciudad visitada: Nueva York y Miami
Programa realizado en el exterior: Intercambio con Highschool, estudios de inglés, estudios de danza.

“Hola, mi nombre es Isabel Erro, tengo 18 años y soy estudiante de 6to de Agronomía. Vivo a 13 km de Dolores – Soriano. Hace más o menos un año les dije a mis padres que tenía ganas de hacer un viaje por unos meses al exterior del país, preferentemente en verano (para no perder clases). Fue ahí que, con el apoyo de mis padres y una conocida de mi mamá que actualmente trabaja en Odile, comenzamos la búsqueda del destino de mi viaje, la que posteriormente me derivo a Federica que se encargo del mismo.

Tenía tres opciones, si mal no recuerdo. Eran Nueva Zelanda, Londres o Nueva York. Al principio no sabía cual elegir, todas me parecían atractivas y me daba adrenalina de tan solo pensar que iba a vivir sola con 17 años, tan lejos de mi país. Finalmente elegí Nueva York, porque tenía muchas ventajas en lo que yo quería hacer, dentro de ellas me ofrecían estudios de inglés en Rennert y estudios de danza en Steps on Broadway. En pocos meses hicimos todos los trámites y acordamos colegio, familia y demás. Así que los primeros días de diciembre estaba volando a esa ciudad tan linda.

Llegué a Nueva York un domingo muy temprano y un transfer me llevo a mi casa, donde me esperaba Sheila (mi mamá americana). Obviamente, como en todo, uno se hace muchas expectativas del viaje, de la familia, del lugar y al principio me desilusionó un poco. La primera semana sin duda que fue muy dura para mí, porque los uruguayos estamos acostumbrados a otro tipo de relación, difícil de entender para ellos que son más fríos, y cada uno anda en sus cosas; más en una ciudad tan grande.

Los primeros días no sabía cómo tomar un metro, nevaba mucho y tenía temperaturas de -20o. No soy una chica a la que le guste mucho andar sola, cotidianamente siempre ando con amigos o con un número grande de personas, y cuando llegué tenía miedo de no tener compañeros para almorzar o visitar la ciudad. Por suerte pasó todo lo contrario.

El segundo día en la ciudad era mi primer día en Rennert, donde debía hacer el examen de ingreso. Allí conocí a varias personas de diferentes partes del mundo y no demoramos en relacionarnos. Fue muy gracioso y hasta el día de hoy nos reímos mucho porque el único idioma que podíamos hablar entre nosotros era ingles y cada uno con su pronunciación característica. La mayoría de ellos fueron mis compañeros de vida en Estados Unidos donde pasamos año nuevo en Time Square, días de shopping en Nueva Jersey, idas al gimnasio y clases de baile, paseos por la ciudad y mañanas enteras estudiando en Rennert, donde siempre me ayudaron en lo que necesitaba ofreciéndome muchas actividades y donde tienen muy buen nivel de profesores que hacen las clases superdivertidas. Yo era las mas chica del grupo (la mayoría tenían entre 21 y 30), por lo que me llamaban “Baby”.

Como mencioné anteriormente también tomaba clases de baile, en las que día a día me sorprendía más y más el nivel y la profesionalidad de la gente que estudia y trabaja allí. Como era muy frio el clima, y soy una persona bastante hiperactiva pasaba muchas horas ahí adentro.

Un día común para mí en NY consistía en: levantarme a las 7 de la mañana, irme al colegio en metro (que eran más o menos 40 minutos), tomar clases en el colegio, luego almorzar con compañeras, con las que siempre tenía algo para hacer, y en la noche entraba a la academia; tratando de aprovechar todo al máximo.

En febrero ya me fui a Miami, a estudiar lo mismo (ingles y danza) y además los fines de semana entrenaba con caballos en lo de unos amigos de mi familia, a una hora y media de Miami Beach. Esta ya fue una experiencia totalmente diferente, empezando por el clima y porque no vivía con ninguna familia sino que lo hacía en una residencia donde compartía la habitación con tres personas más. Me ayudo mucho a organizarme con mis cosas, a convivir y a ser tolerante por sobre todas las cosas.

En Miami entrenaba mucho más porque disfrutaba salir a correr por la playa, además me anoté en un gimnasio con una compañera y tomábamos muchas clases, incluyendo clases de salsa..

Sin duda que fue la mejor experiencia de mi vida, y más a esta edad, ya que te hace valorar mucho lo que tenés. Estando lejos se extrañan las pequeñas cosas, como que alguien te dé un abrazo o un beso, o simplemente un buen día. El viaje me hizo pensar mucho y resolver cosas que nunca pensé que yo sola iba a poder, a superarme a mí misma y aprender mucho de los demás también. También me hizo darme cuenta el apoyo que tenía desde Uruguay, tanto de amigos como familia y también de la agencia porque cualquier cosa sabía que podía contar con cualquiera de ellos, sobre todo con Fede, con quien hablábamos bastante seguido. Me encantaría volver a viajar, pero ahora con las cosas ya más claras, jaja. Viajaría a Europa, tengo muchos compañeros del viaje que viven en diferentes países de ese continente y tengo la invitación hecha, así que vamos a ver que sale.”