“Nada es igual después de una experiencia así”

Mi hermana viajó 2 años antes y desde que ella empezó a planear su viaje, yo empecé a ilusionarme de cómo sería el mío.

El invierno previo al viaje mi madre me dijo “mira la ropa y calzado que puedas usar en el viaje” y ahí caí en que me quedaban menos de seis meses, que tenía que empezar a ver más o menos que llevar, porque conseguir campera de abrigo en enero no es fácil (jaja). Desde ese momento la ilusión y las ansias de que llegara el momento eran cada vez más grandes.  

Luego, en octubre tuvimos nuestra primera reunión de integración, ya teníamos un grupo de WhatsApp pero no nos conocíamos entre todos ya que somos de todas partes del país, fue la primera vez que relacionábamos nombres con caras. De mi ciudad viajamos cuatro, pero a esa reunión solo fuimos dos en ómnibus, llegamos a Tres Cruces y ahí ya comenzó la integración, nos teníamos que juntar con otras viajeras para irnos todas juntas con el coordinador a la reunión. En ese trayecto desde la terminal a la casa de Odile, el viaje había empezado. Hablamos de los lugares que queríamos conocer, a cuáles podíamos ir, como si nos conociéramos desde siempre. En esa reunión estábamos la mayoría del grupo, grupo con el cual iba a vivir y compartir la experiencia de mi vida, EL VIAJE de mi vida.

Cada uno elige con quien se va a quedar en la casa pero la familia te la da el colegio. El hecho de vivir un mes en una casa de familia puede hasta darte un poquito de miedo pero sin duda es una de las cosas que hace de todo esto una experiencia única, porque con ellos tenes la necesidad de comunicarte y no tenes otra forma que no sea hablando inglés. Te transmiten la cultura y el estilo de vida desde un primer plano. Ellos tienen ciertas reglas que tenes que cumplir como la hora de la cena o la de llegada en la noche pero no son cosas que te impidan disfrutar. Además, te hacen sentir cómoda en la casa. Por ejemplo en la familia que me tocó, la madre siempre nos preguntaba a mi compañera y a mi como había estado nuestro día y que planes teníamos para el día siguiente, cenábamos todos juntos como una “familia”, nos contaban sobre su día.

El primer día en Cambridge no te lo olvidas nunca. Sentís como si fuera el primer día en 1º de escuela, todo es nuevo. Cada uno va en lo que quiera al colegio ya sea en bici, a pie o en ómnibus. Nosotras íbamos en ómnibus, teníamos media hora de viaje. Uno piensa que va a ir solo con su compañero de casa en el ómnibus pero no es así , porque si ya no hay algún uruguayo lo mas probable es que suba en la próxima parada. Para nuestra zona íbamos mas o menos 15 uruguayos entonces siempre nos encontrábamos a alguien. Ese primer día al todo ser nuevo, todo te sorprende. El colegio es increíble, bien organizado y diverso ya que podes tener compañeros de clase de todas partes del mundo, los cuales también cambian cada una semana.

Cambridge como ciudad es antigua y única, donde en menos de un mes ya te sentís un habitante más, te orientas fácilmente y manejarte en ómnibus es muy sencillo. Personalmente en donde vivo no utilizo ómnibus urbano y el tener que utilizarlo allá me daba un poco de nervios porque ¿si me subía mal? ¿Si me pasaba la parada? Pero los choferes y los mismos pasajeros si les preguntabas te indicaban bien y amablemente. Eso hace que te sientas mejor, con un poco más de confianza para animarte a recorrer solo. Podes perfectamente caminar por el centro, recorrer las facultades, ir al Graphton, al Grand Arcade, caminar a lo largo del Río Cam, ir al bowling y no sentir inseguridad. Podes caminar sola y sentirte libre y segura.

A partir del primer fin de semana ya empezas a ir a diferentes lugares. Primero conoces la magia de Paris, donde subís a la Torre Eiffel, comes baguettes y crêpes, caminas por Montmatre, recorres el Louvre de noche, ves Paris desde el Sena. Después toca recorrer las calles londinenses, el Big Ben, la torre de Londres, The National Gallery , caminas por Oxford Street, vas al teatro, recorres los estudios de Harry Potter y muchas cosas más típicas de Londres. Luego Edimburgo, donde además de recorrer el castillo, recorrer la ciudad caminando y hacer un city tour, escuchas otra pronunciación de ingles diferente.

Durante el viaje no te das cuenta de cuanto influye la experiencia en vos, pero cuando llegas a Uruguay te cae la ficha de lo independiente que fuiste ya que cada uno se maneja el dinero, la comida, las compras y se hace cargo de sus responsabilidades. Además no solo te llevas el crecimiento personal sino que también te llevas un grupo hermoso de compañeros y amigos de todas partes del Uruguay y del mundo

Personalmente, la experiencia fue mágica, no se puede expresar en palabras lo bien, feliz y libre que me sentí. Y sé que después de convivir un mes con alguien, con otra familia, hablar las 24hs inglés, hacer amigos de todos lados, conocer diferentes lugares, ya no soy la misma, porque vivir en el primer mundo, ver diferentes culturas te abre la mente. Soy consciente de que después de una experiencia así nada es igual, la nostalgia siempre está.