“Uno de los mejores viajes de mi vida”

Es posible que con mis palabras no le haga justicia a la inolvidable experiencia que viví hace tan solo unos meses. En resumen, me fui un mes a un país del primer mundo, una potencia, que tiene un gran fuerza cultural, intelectual, emocional y todo lo que uno se pueda imaginar. Realmente, nunca conocí algo tan especial como Inglaterra.

Cambridge es una pequeña pero gran ciudad inglesa, universitaria, limpia, tranquila, interesante y llena de una historia y un pasado que es digno de conocer y valorar. Sin dudas es una de las ciudades más importantes y emblemáticas de Inglaterra. Tiene aproximadamente 120.000 habitantes, calles angostas y edificios viejos. Parece un set de grabación de una película antigua, los colores, los olores, los estudiantes, los cafés, las librerías.

Cambridge, según mi perspectiva y de la forma en la que la pude experimentar, tiene magia. Sin dudas tiene magia, y no sé si es porque estaba absorbida en la rutina estudiantil y observaba y reconocía a quienes eran estudiantes de la universidad, o por mis constantes visitas a la librería Waterstones de cuatro pisos…no encuentro otra palabra en mi mente que no sea magia.

Cambridge no es para cualquiera, no es ese lugar al que vas de luna de miel, o a salir de noche con amigas, tampoco el lugar que eliges como destino turístico. Porque Cambridge tiene que ser visto con ojos de local pero con la actitud de un turista. Tuve la oportunidad de ir con un propósito, estudiar inglés y eso hice. Eso, sin lugar a dudas, ayudó a que apreciara la ciudad de una forma más profunda. Me sentía parte de ella, era sencillamente inexplicable.

Es sin duda, una ciudad fascinante y encontrar palabras para describirla es difícil. En Cambridge conocí muchas personas de diferentes partes del mundo y pude fácilmente comunicarme con ellos en inglés, la única lengua que compartíamos.

No sólo caminé y recorrí esta ciudad, los sábados teníamos salidas con el colegio, una de mis favoritas fue a Salisbury y Stonehenge. De verdad jamás imaginé que iba a tener la oportunidad de conocer estos lugares y agradezco haberlo hecho.

Conocí Londres y sus museos, plazas, el movimiento de la ciudad. Repetiría una y otra vez esta experiencia, ojalá pudiera volver el tiempo atrás. Me sentí independiente y libre, pero siempre sabiendo que tenía el respaldo de los coordinadores para cualquier cuestión. A todos aquellos que estén pensando en realizar este viaje les digo: ¡no lo duden, vale la pena!

 

No exagero, uno de los mejores viajes de mi vida.